Tema 3: Ante la injusticia, el dolor y la muerte
Aunque existen muchos motivos para ser felices, y debemos de intentar valorar esta emoción por todo el tiempo que podamos, existirán momentos de nuestra vida que no serán tan alegres, pero tenemos que tratar de aprender a sobrellevar de la mejor manera todo este dolor y sufrimiento, para lograr asumirlo y vivir interiormente felices.
¿Cuándo siento dolor?
- Cuando perdemos un familiar o amigo.
- Cuando nos lastimamos física o psicológicamente.
- Por alguna enfermedad.
- Cuando me dan una mala noticia.
- Cuando soy víctima de una injusticia.
Hoy en clase vimos la historia de Agustín, un joven que cree que tiene cáncer. Existen muchas maneras de actuar para él en caso de que realmente tenga una enfermedad, ya sea no creyendo que pueda curarse y cayendo en depresión, sin hacer nada para mejorarse, o proponiéndose luchar contra su enfermedad. Independientemente de si se cura o no, habrá alcanzado un grado de empatía con los demás y paz emocional, respectivamente.
Obviamente, su mejor opción es ser optimista y luchar por mejorar, ya que una mejor actitud aumenta las probabilidades de salir adelante con una enfermedad. Tiene que vivir "con" su sufrimiento para triunfar sobre él.
Se dice que la muerte es lo único seguro que existe en esta vida, es decir, es algo que nos va a pasar a todos sin excepción. Por eso hay que aceptarla, y recordar todo lo positivo de esta situación, como los momentos en los que convivimos con cierta persona, o las enseñanzas positivas que ésta nos dejó.
El dolor y el sufrimiento, entonces, son:
- Una oportunidad para ponerse totalmente en manos de Dios.
- Signos de redención del mundo al ser asumidos con amor.
- Humilde reconocimiento de la absoluta trascendencia de Dios.
- Un mal a combatir como lo hizo Jesús.
- Una bendición a asumir al estilo de Jesús.
"Dar la vida al estilo de Jesús es PRODUCIR VIDA".
El sufrimiento previene males mayores, permite conocerse más y asumir nuevos compromisos para fortalecernos y crear un mundo mejor.
Hay que ponernos en las manos de Dios para encontrar la paz personal y acabar con el sufrimiento, pero nosotros también necesitamos poner de nuestra parte.
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