*SÍNTESIS* Hechos de los Apóstoles

Hechos de los Apóstoles - Síntesis

Capítulo 1
     Lucas habla de todo lo que Jesús enseñó e hizo, y de cómo daba instrucciones mediante el Espíritu a los apóstoles que había elegido. Por ejemplo, se presentó a sus apóstoles después de su pasión y les dio pruebas de que vivía, les habló del Reino de Dios y les dijo que ellos serían bautizados en el Espíritu Santo y recibirán su fuerza para ser sus testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y todos los extremos de la tierra. 
     Los discípulos se pusieron entonces a esperar al Espíritu Santo. Por otro lado, escogieron a Matías como nuevo apóstol. 

Capítulo 2
     En Pentecostés, del cielo aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de los apóstoles. Así, quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas acerca de las maravillas de Dios. 
    Pedro dijo que se había cumplido lo que había anunciado el profeta Joel: "Dice Dios: derramaré mi Espíritu sobre cualesquiera que sean los mortales. Sus hijos profetizarán, los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos". Termina diciendo que Dios nos dio a Jesús, y que éste realizó varios milagros, prodigios y señales, y aun así lo entregaron a los paganos y lo crucificaron. Dios resucitó a Jesús y al haber sido exaltado a la derecha de Dios, se derramó sobre ellos su Espíritu Santo. Pedro les aconsejó que se arrepintieran y se bautizaran en el nombre de Jesús, para que sus pecados fueran perdonados". 
     Todos los que creyeron vivieron unidos, compartían lo que tenían, vendían sus bienes y repartían el dinero entre todos, se reunían en el Templo con entusiasmo, partían el pan con entusiasmo y alababan a Dios. 

Capítulo 3
     Pedro y Juan suben al Templo para orar. Un hombre que no podía caminar les pidió una limosna, pero en vez de eso ellos lo sanaron con ayuda de Jesús y el hombre pudo volver a caminar. La gente quedó admirada, pero Pedro y Juan dijeron que ellos no tenían el poder, sino que lo hicieron gracias a la intervención de Dios. Insiste en que el cometido de Dios se volvió realidad cuando Jesús fue crucificado, y para borrar sus pecados por haber rechazado al Santo y Justo, tendrían que arrepentirse y convertirse. Menciona que Dios envío a Jesús para bendecirlos y lograr que cada uno renuncie a su mala vida. 

Capítulo 4

     Pedro y Juan estaban hablando en el pueblo, cuando los arrestaron por los sacerdotes, quienes no estaban de acuerdo con lo que decían. Aun así, muchas personas creyeron lo que Pedro y Juan dijeron, lo que provocó que el número de creyentes aumentará a cinco mil aproximadamente. Los interrogaron, y Pedro respondió, lleno del Espíritu Santo, que el poder de sanación venía de Jesús, a quien ellos habían crucificado. Los sacerdotes quedaron admirados al ver si seguridad, los dejaron en libertad pero los prohibieron hablar de Jesús ante ninguna persona. Pero Pedro y Juan se negaron, ya que no podían obedecer a Dios mi dejar de hablar de lo que vieron y escucharon. 
     Al quedar libres, fueron con los demás apóstoles y todos hicieron una oración. Al terminar, quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a anunciar con seguridad la Palabra de Dios. 
     Los creyentes, por otro lado, tenían un sólo corazón y una sola alma, ya que consideraban que todo lo tenían en común. Vendían sus bienes y los repartían conforme a las necesidades de cada quien. 

Capítulo 5

     Un hombre llamado Ananías vendió una de sus propiedades, pero se quedó con una parte del dinero. Pedro le preguntó por qué permitió que Satanás se apoderara de su corazón, y por qué intentaba engañar al espíritu Santo. De esta manera, Ananías había engañado a Dios. Cuando Ananías escuchó estas palabras, se desplomó y murió. Su esposa, Safira, al escuchar las mismas palabras, también murió. 
     Gracias a la obra de los apóstoles se produjeron en el pueblo muchas señales milagrosas y prodigios. 
     El sumo sacerdote los manda arrestar nuevamente, sin embargo, un ángel les abrió las puertas de la cárcel por la noche y les dijo que fueran y hablaran en el Templo para anunciar su mensaje de vida. Mientras tanto, el sumo sacerdote, al enterarse de que habían sido liberados, los mandó hablar de nuevo, y les recordó sobre la advertencia de no enseñar en nombre de Jesús. Pero y los apóstoles respondieron que había que obedecer a Dios ante todo. Gamaliel, doctor de la Ley, sugirió que los dejarán libres, ya que si realmente venían de parte de Dios, no podrían ser destruidos. De esta forma, los apóstoles quedaron en libertad. 

Capítulo 6
     La Palabra de Dios se difundió, y aumentó considerablemente el número de creyentes. Habían varios conflictos entre helenistas y hebreos, porque decían que sus viudas eran tratados con negligencia. Los apóstoles, incapaces de descuidar la palabra de Dios para hacerse cargo de dicho servicio, nombraron a siete hombres de buena fama y llenos del Espíritu Santo para cumplir con esta tarea. Entre éstos estaban Esteban, Felipe, Prócoro, Timón, Pármenas y Nicolás. 
     Esteban era un hombre lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y señales milagrosas en medio del pueblo. Se metió en varios problemas con diferentes libertos, pero no pudieron hacer frente a su sabiduría y Espíritu. Al final, sobornaron a unos hombres para que provocaran su arresto. En el Sanedrín, se presentaron testigos falsos acusándolo de hablar contra la Ley. 

Capítulo 7

    Cuestionaron a Esteban acerca de lo que decía, ya que querían saber si era verdad o no. Esteban les cuenta acerca de Abraham quien, por órdenes de Dios, fue al país que Él le indicó. Dios le advirtió que sus descendientes serían esclavos por cuatrocientos años, pero que Él los salvaría. Abraham siguió con lo que Dios le mandó, y lo mismo hicieron sus descendientes Isaac, Jacob y los doce patriarcas. 
     Los patriarcas vendieron a José por celos, pero como Dios estaba con él, lo libró y lo concedió sabiduría. Lo hizo grato a ojos del Faraón, quien lo nombro gobernador de Egipto. 
     Tiempo más tarde, y poco a poco, la promesa de Dios hacia Abraham se fue cumpliendo, y el pueblo creció y se multiplicó en Egipto. 
     Llegó un nuevo Faraón a Egipto llamado José, quien ordenó que abandonaran a sus hijos para que la raza no sobreviviera. En ese tiempo, nació Moisés, quien fue abandonado por esta razón y encontrado por el Faraón. Éste último lo crio como si fuera su hijo, por lo que Moisés llegó a ser poderoso en sus obras y palabras. 
    A sus cuarenta años se dio cuenta de la crueldad con la que maltrataban a los israelitas y, después de ver una pelea entre dos israelitas y no lograr detenerla, huyó y se fue a vivir a Madián. 
     Otros cuarenta años después, se le apareció un ángel a Moisés, diciéndole que había sido enviado para liberar al pueblo de Egipto. Y así, Moisés liberó al pueblo de Egipto y realizó prodigios y señales en el mar Rojo y en el desierto durante cuarenta años. Sin embargo, el pueblo desobedeció a Moisés, y Dios decidió alejarse de ellos, desterrándolos más allá de Babilonia. 
     Esteban finaliza diciendo que eran un pueblo de cabeza dura, que se resistían al Espíritu Santo, porque perseguían y mataron a todas las personas que Dios envió. Volteó hacia el cielo y exclamó: “Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios”. Dicho esto, la gente comenzó a apedrearlo. Esteban encomendó su espíritu a Dios y murió. 

Capítulo 8
     Saulo presenció los hechos, y lo aprobaba. Mientras que todos (menos los apóstoles) se dispersaron, Saulo intentaba destruir por completo la Iglesia. 
     Los que se dispersaron, por otro lado, seguían predicando la Palabra de Dios. Por ejemplo, Felipe anunciaba a Cristo a los samaritanos. 
     Pero antes que Felipe, había llegado al pueblo un hombre llamado Simón, que hacía “magia”. Pero cuando Felipe llegó, todos quedaron tan asombrados que, incluso Simón, creyeron y comenzaron a bautizarse. Más tarde, Pedro y Juan llegaron y les impusieron las manos para que recibieran al Espíritu Santo. 
     Simón ofreció dinero para conseguir ese poder, pero Pedro le dijo que no podía comprar el Don de Dios con dinero. 
     Mientras tanto, un ángel se le presentó a Felipe y le dijo que fuera hacia el sur. En el camino, se encontró con un alto funcionario que había ido a Jerusalén a rendirle culto a Dios. Felipe entonces le explicó un pasaje de la lectura que el hombre estaba leyendo y procedió a anunciarle a Jesús. Llegaron después a un lugar donde había agua, y gracias a la enorme fe del etíope, Felipe lo bautizó. 
     Felipe se desvaneció después de esto y salió a evangelizar todos los pueblos por los que pasaba hasta que llegó a Cesarea. 

Capítulo 9
     Saulo, entretanto, hizo de todo para detener a todos los creyentes que encontrara. Un día, escuchó una voz proveniente del cielo. Era Jesús, quien le preguntaba por qué lo perseguía. Saulo quedó ciego después de esto. 
     Ananías, un discípulo de Jesús, fue llamado por el Señor a que le recobrara la vista a Saulo. Ananías se negó, ya que Saulo había causado demasiados problemas a los santos en Jerusalén, pero Jesús le dijo que Saulo sería un instrumento que llevaría su Nombre a las naciones paganas. 
     Saulo recobró la vista y fue bautizado, permaneció unos días con los discípulos y luego salió por las sinagogas proclamando a Jesús como el Hijo de Dios. Muchos intentaron matarlo, pero los hermanos lo llevaron a Cesarea y luego a Tarso. 
     La iglesia, por entonces, gozaba de paz en Judea, Galilea y Samaria, es decir, estaba creciendo y llenándose del consuelo del Espíritu Santo. 
     Pablo, por otro lado, encontró a Eneas en Lida, un paralítico que no había podido caminar en ocho años. Pedro lo curó y los habitantes, al ver esto, se convirtieron. También resucitó a Tabita, una discípula que ayudaba a los pobres y hacía buenas obras. Los habitantes de este nuevo lugar también se convirtieron al presenciar los hechos. 

Capítulo 10
     Cornelio vivía en Cesarea y era un capitán del batallón Itálico. Oraba constantemente a Dios, era piadoso y de los que “le temen a Dios”. Un ángel se le apareció diciendo que sus oraciones llegaron al cielo, y le pedía que trajera a Simón el curtidor. 
     Pedro, mientras tanto, subió a la azotea a orar. Tuvo una visión en la que había una tienda de campaña grande y dentro venían muchos animales; y el Señor le decía que matara y comiera, pero Pedro se negó, y la voz le dijo que “lo que Dios ha purificado no lo llames tú impuro”. Estaba intentando averiguar el significado de esa visión cuando llegaron dos hombres enviados por Cornelio. Y Pedro fue con ellos ya que el Espíritu Santo le dijo que esos hombres fueron enviados por Él y que debía ir con ellos. 
     Al día siguiente, partió con ellos y llegaron a Cesarea, donde Cornelio los estaba esperando. Pedro se dio cuenta de que muchas personas lo esperaban junto a Cornelio y al preguntarles por qué, Cornelio repitió las palabras que el ángel le había dicho cuatro días atrás. 
   Pedro anunció a Jesús, y en eso bajó el Espíritu Santo sobre ellos y Pedro luego los mandó bautizar. 

Capítulo 11
     La gente se enfadó porque Pedro había entrado a casa de gente no judía. Pero Pedro se justificó contándoles todo lo ocurrido con Cornelio y cómo el Espíritu Santo descendió sobre ellos. Recordó que Dios había dicho que Juan bautizó con agua, pero ellos serían bautizados en el Espíritu Santo. Concluyó diciendo que no era nadie para oponerse a Dios al ver que Dios les comunicaba a los no judíos el mismo don que a ellos. 
     Entretanto, una Iglesia se fundó en Antioquía gracias a que unos hombres llegaron a este lugar a anunciar la Buena Nueva del Señor Jesús. Muchos fueron los que creyeron y se convirtieron en el Señor. La noticia de esto llegó a la Iglesia de Jerusalén. De esta manera, enviaron a Bernabé a Antioquía. Bernabé fue junto con Saulo y construyeron una Iglesia que fue creciendo poco a poco durante un año, y los discípulos por primera vez recibieron el nombre de cristianos. 
     Los discípulos, por su parte, al escuchar de un profeta llamado Agabo que el mundo entero pasaría hambre, ahorraron y destinaron su ayuda los hermanos de Judea. 

Capítulo 12
     El rey Herodes decidió apresar a varios miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mató a Santiago, hermano de Juan, y encarceló a Pedro para juzgarlo después de Pascua. Todos oraban por Pedro incesantemente. 
     Una noche antes de ser juzgado, Pedro fue liberado por un ángel del Señor. Enseguida, Pedro fue a casa de María, madre de Juan, a contarle cómo el Señor lo había sacado de la cárcel, y mandó a que avisaran esto a Santiago y a los hermanos. 
     Herodes mandó a ejecutar a los guardias al ver que Pedro había escapado y tiempo después murió debido a que un ángel del Señor lo hirió por no haber devuelto el honor a Dios. 
     Mientras tanto, la palabra de Dios se difundía y crecía. Bernabé y Saulo terminaron con su misión y regresaron a Jerusalén junto a Juan, llamado también Marcos. 

Capítulo 13
     El Espíritu Santo les dijo a los discípulos que separaran a Bernabé y Saulo para que cada quien realizara la tarea que les había encomendado. Entonces, Bernabé y Saulo navegaron hacia Chipre y, al llegar a Salamina, comenzaron a anunciar la Palabra de Dios. Se encontraron con un falso profeta llamado Bar-Jesús, que intentaba alejar al gobernador de la fe. Saulo, quien era Pablo, le dijo que quedaría ciego por sus pecados, y dicho esto Elimas (el falso profeta), quedó envuelto en oscuridad y tinieblas. Al ver esto, el gobernador quedó impresionado por la doctrina del Señor y abrazó la fe. 
     Pablo y sus compañeros se embarcaron en Pafos y llegaron a Perge. Juan regresó a Jerusalén, mientras que los demás llegaron a Antioquía de Pisidia. Después de la lectura de la Ley y los Profetas, los jefes de la sinagoga peguntaron que si tenían una palabra de aliento para los que estaban presentes. Pablo se levantó y dijo que Dios eligió a sus ancestros, los multiplicó en Egipto y los sacó de allí, y los llevó por el desierto por cuarenta años. Destruyó siete naciones de Canaán y les dios su territorio en herencia, les dio jueces, hasta el profeta Samuel. El pueblo pidió un rey, y Dios les dio a Saúl, a quien rechazó tiempo después y envió a David en su lugar. También les dice que Dios cumplió con su promesa, porque envió un salvador para Israel (Jesús), quien fue asesinado en una cruz, pero resucitado de entre los muertos por Dios. 
     Finaliza diciendo que Dios dirigió ese mensaje de salvación hacia ellos, que todos ellos recibirían el perdón de sus pecados si creían en Jesús. 
     Muchas personas comenzaron a seguir a Pablo y Bernabé después de escuchar esto, y la Palabra de Dios comenzó a difundirse por toda la región. Pero muchos judíos promovieron una persecución contra Bernabé y Pablo, hasta que los echaron de su territorio. Entonces, los apóstoles se fueron a la ciudad de Iconio. 

Capítulo 14
     En Iconio ocurrió lo mismo, Pablo y Bernabé entraron en la sinagoga y hablaron de tal manera que muchas personas abrazaron la fe. La población de la ciudad se dividió unos a favor de los judíos y otros a favor de los apóstoles. Los judíos querían apedrear a los apóstoles pero éstos, al darse cuenta, huyeron a las ciudades de Listra y Derbe, y continuaron evangelizando. 
     Pablo un día curó a un hombre que no podía caminar en Listra, y la gente del pueblo los admiró pensando que eran Dios, pero Bernabé y Pablo dijeron que Dios era aquel que les daba todo, y que ellos eran sólo humanos y mortales, como ellos. 
     Se quedaron enseñando varios días, hasta que llegaron varios judíos de Antioquía diciendo que todo era falso. Al final, la gente del pueblo apedreó a Pablo y la arrastraron fuera de la ciudad. Pablo se levantó y marchó al día siguiente con Bernabé para Derbe. 
     Después de haber evangelizado esa ciudad, regresaron a Antioquía. En el camino animaban a los discípulos, diciéndoles que tenían que perseverar en la fe y pasar por muchas pruebas para entrar en el Reino de Dios. Cuando llegaron reunieron a la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos. Permanecieron allí bastante tiempo con los discípulos. 

Capítulo 15
     Pablo y Bernabé llegan a Jerusalén, Los Cristianos Judíos eran de la congregación de Antioquía y enseñaban que los podían convertir en cristianos, pero solo si se convertían en judíos, y se circuncidaban. 
     Pablo se separó de Bernabé y comenzó su segundo viaje ya que él quería volver a visitar a los hermanos de ciudades ya antes visitadas, pero Bernabé quería que llevaran a Juan (Marcos) con ellos y Pablo no quería porque este se apartó de ellos desde Panfilia, entonces Bernabé se fue a Chipre con Marcos. Mientras tanto, Pablo confirmó varias iglesias en Silicia. 

Capítulo 16
     Cuando Pablo llega a Derbe y Listra se encontró con Timoteo (discípulo, hijo de padre griego). Lo circuncidó porque los judíos sabían el origen de su padre, entonces Timoteo siguió a Pablo y recababan ordenanzas al pasar por ciudades. 
     Les fue prohibido hablar la palabra en Asia y Pablo tuvo una visión mientras dormía: Un varón macedonio estaba de pie, rogándole y diciendo: pasa a Macedonia y ayúdanos. 
     Entonces partieron a Macedonia pero cuando se encontraron a una mujer adivinadora esta junto con más ciudadanos los presentaron a magistrados diciendo que eran judíos y que enseñaban costumbres que no debían hacer porque eran romanos, entonces los azotaron y metieron a un calabozo, pero esa misma noche llegó un terremoto que hizo que las cadenas se rompieran y los cimientos de la cárcel se sacudieran; un carcelero se iba a matar con una espada porque creyó que los presos habían huido, pero Pablo dijo: "No te hagas daño, pues todos estamos aquí"; este los sacó y se postró ante sus pies preguntándole que debía hacer para que fuera salvo; Pablo le respondió "cree en Jesucristo y serás salvo".
     De esta forma el carcelero los sacó y llevó a su casa, la mañana siguiente salieron ya que magistrados enviaron a alguaciles a correrlos encubiertamente. 

Capítulo 17
     Pablo y Silas llegaron a tesalónica donde había sinagogas de judíos, predicaban la palabra y algunos creyeron, sin embargo, unos judíos celosos que no creían armaron una turba y asaltaron la casa de Jasón para sacarlos del pueblo, pero no los encontraron. 
     Después llegaron a Berea y la mayoría creyó, sin embargo, judíos de tesalónica llegaron y alborotaron, y al tratar de hablarles sobre la resurrección de Dios muchos se burlaron, solo pocos creyeron y se convirtieron.

Capítulo 18

     Pablo sale a Corinto y se juntó con judío llamado Aquila por sus oficios, predicó la palabra ahí durante 1 año y 6 meses porque tuvo otra visión donde el señor le decía: "No temas, sino habla y no calles, porque yo estoy contigo y ninguno podrá hacerte daño…"
     Los griegos llevaron a Pablo y a los demás al tribunal ante el rey porque querían encarcelarlos o hacerles daño por predicar la Palabra de Dios. Sin embargo, el rey no lo tomó como un agravio y los dejó libres. Después de esto, Pablo se dirigió a Antioquía de nuevo para su 3er viaje misionero, confirmando a todos los discípulos por Galacia y Frigia. 

Capítulo 19
     Pablo llegó a Éfeso y halló a discípulos y les preguntó si habían recibido al Espíritu Santo, pero ellos decían que no lo conocían, entonces les explicó que en el bautismo de Juan habían sido bautizados de arrepentimiento, cuando oyeron eso fueron bautizados en el nombre de Jesús y al imponerles las manos Pablo, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban diferentes lenguas y profetizaban (eran 12 hombres). 
     Los que creían en magia negra y tenían espíritus malos empezaron a convertirse y muchos quemaron libros de brujería. 
     Pablo mando a Timoteo y Erasto a Macedonia y se quedó en Asia un tiempo. 
     Hubo un disturbio en Éfeso porque un platero (Demetrio) dijo que Pablo apartó a mucha gente con la que ganaban en su oficio con persuasión diciendo que no eran dioses los que se hacían con las manos. Y que probablemente se destruiría el templo de la Diosa Diana, al oírlo se llenaron de ira y confusión, de esta forma se dirigieron al teatro y crearon alboroto con compañeros de Pablo, después salió un judío (Alejandro) y les pidió que dejaran de levantar falsos ya que ellos nunca tentaron contra su Diosa y de esta forma se retiraron. 

Capítulo 20
     Pablo llegó a Grecia, se quedó ahí 3 meses y regresó a Macedonia, le acompañaron Sópater, Aristarco, Segundo, Gayo y Timoteo, estuvieron en Troas por 7 días, en donde un día al reunirse con los discípulos para partir el pan, había un joven sentado en una ventana dormido, este cayó accidentalmente del 3er piso y lo vieron muerto, sin embargo, Pablo lo abrazó y dijo: "No se alarmen porque está vivo", cuando apareció el alba este ya estaba con vida. 
     Cuando Pablo se despidió del pueblo en Mileto muchos lloraron y empezaron a besarle, después lo acompañaron a su barco con gran melancolía, no sin antes haber hecho un discurso a su pueblo en agradecimiento y relatando lo que sucedió en el transcurso del camino cuando llegó ahí. 

Capítulo 21
     En Cesarea dentro de la casa de Felipe el evangelista apareció un profeta (Agabo), tomó el cinto de Pablo, se ató los pies y manos y dijo: así atarán los judíos al varón de quien es este cinto; entonces los discípulos le rogaron que no fuera a Jerusalén, sin embargo, a Pablo no le importaba morir en nombre de Jesús. 
     Cuando llegó todo estuvo calmado, sin embargo, al cumplirse los 7 días, unos judíos de Asia alborotaron al pueblo, entonces lo arrestaron fuera del Templo y querían matarlo. Cuando llegó el tribuno lo mandó a atar con 2 cadenas y preguntó quién era. 

Capítulo 22
     Pablo le pidió al tribuno que le permitiera hablar con el pueblo y empezó a hablar en hebreo: “Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia y fui criado en esta ciudad, perseguí este camino de la muerte, prendiendo y entregando en cárceles a hombres y mujeres”. 
     Pabló relató cómo se convirtió cuando una voz le dijo: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?” preguntó quién le hablaba y descubrió que era Jesús de Nazaret que le pedía fuera a Damasco; ahí Ananías le dio la vista. 
     Después de esto el tribuno iba a matarlo, pero Pablo sabía que no podían hacerle daño por ser ciudadano romano, al decirlo, se alejaron de él. 

Capítulo 23
     El sumo sacerdote (Ananías) ordenó que golpearan a Pablo en la boca, sin embargo, este al percatarse que mitad de la audiencia era farisea y la otra eran saduceos dijo: “Yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos de me juzga”. 
     Entonces lo llevaron a la fortaleza y tuvo otra visión donde Jesús le dijo: “Ten ánimo, pues como has testificado en mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques en Roma”. 
     El hijo de la hermana de Pablo oyó que 40 hombres habían hecho un juramento bajo maldición, a no comer ni beber hasta que le hubieran dado muerte, este le dio aviso a Pablo, Pablo llamó a un centurión y le dijo que llevara al joven ante el tribuno ya que quería dar un aviso. 
     Pablo fue enviado a Félix hacia Antípatris en la noche debido a las asechanzas que judíos tuvieron con él, sin embargo, el gobernador le dijo: “te oiré cuando vengan tus acusadores” y lo mandó al pretorio de Herodes. 

Capítulo 24
     5 días después, apareció el Sacerdote (Ananías) con Tértulo (orador), acusaron y juzgaron a Pablo ante el gobernador, y le contaron todo lo ocurrido desde que Pablo empezó a profetizar y convertir a gente, haciéndolo ver como un pecado y cambio hacia las costumbres de pueblos que era indebido; cuando Félix oyó esto, estando informado de lo que sucedió antes les informó que después vería ese asunto, entonces mandó a un centurión a custodiar a Pablo, pero que este tuviera libertad. 
     Días después Félix llamó a Pablo y juntó con Drusila (su mujer) les habló de Dios y de la justicia cuándo llegará, de esta forma le dijeron que se fuera porque se espantaron al oírlo. 
     El sucesor de Félix fue Porcio Festo, antes que que este tomara el mando, dejó preso a Pablo para congraciarse con judíos. 

Capítulo 25
     Las autoridades de los judíos vuelven a acusar a Pablo. Le pidieron a Festo que trajeran a Pablo a Jerusalén, porque querían matarlo en el camino, pero Festo insiste en juzgar a Pablo en Cesarea. Los judíos lo acosaron con varias acusaciones, aunque no podían probarlo. Pablo se defiende diciendo que no hizo nada malo, y que se le juzgue en el tribunal del César. 
     Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciendo que los judíos lo acusaban de creer en Jesús. 
     El juicio contra Pablo se celebra el día siguiente y Festo comienza diciendo que todavía no quería enviarlo al soberano para esclarecer las cosas, porque decía que le parecía absurdo enviar un detenido sin señalar los cargos en su contra. 

Capítulo 26
     Agripa accedió a que Pablo le contara sobre su vida y conversión, después le relató sus visiones por donde el Señor le daba órdenes y le comunicaba donde debía predicar; entonces Pablo exhorta a Agripa a que creyera, sin embargo, este se negaba ser cristiano y lo tomaba por loco, aunque sentía que en cierta parte tenía la razón. 
     Después Pablo dijo: “Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas”. 
     Entonces el Rey, Gobernador y Berenice se levantaron de donde estaban sentados con Pablo y entre murmullos decían: "Ninguna cosa digna ni de muerte ni de prisión ha hecho este hombre"; de esta forma Agripa sacó de excusa a Festo que Pablo pudo haber sido puesto en libertad si no hubiese hablado de César. 

Capítulo 27
     Pablo fue enviado a Roma cuando algunos presos junto con él (Aristarco), fueron entregados a un centurión (Julio), de la compañía Augusta; llegaron el día siguiente a Sidón, después a Chipre y por último a Licia (Mira) donde el centurión los hizo zarpar a Italia, en el trayecto, la navegación tenía dificultades para llegar al destino por las fuertes ráfagas de viento, Pablo dijo: “veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas”. 
     Y como lo dijo Pablo, tuvieron grandes dificultades en el trayecto debido a un viento huracanado llamado “Euroclidón". Pablo les decía a los tripulantes que no temieran ya que estaban con él y en las manos de Dios, (eran 276 personas en la nave). 
     Después de días vieron una ensenada que tenía playa, intentaron varar, pero, al complicárseles, los soldados ya estaban listos para matar a los presos ya que eso habían acordado para que ninguno se fugase nadando; sin embargo, el centurión quiso salvar a Pablo y no lo permitió; de esta forma, todos se salvaron y salieron a Tierra. 

Capítulo 28
     Cuando estuvieron a salvo, supieron que la Isla se llamaba Malta; los naturales recibieron a los tripulantes encendiendo un fuego ya que hacía frío y la lluvia caía; en ese momento a Pablo se le prendió una víbora en la mano, al sacudirla en el fuego nada le ocurría y todos lo tomaron como si fuese un Dios. 
     Supieron entonces que Publio era el hombre principal de la isla, quien los recibió y hospedó durante 3 días; se supo entonces que el padre de Publio estaba enfermo; Pablo le impuso las manos y le sanó, así como también a otros en la isla que lo visitaban para que fueran sanados de sus enfermedades. 
     Acontecido esto, zarparon a Roma, cuando llegaron el centurión entregó a los presos al prefecto militar; por otra parte, a Pablo se le permitió vivir aparte con un soldado que lo custodiara. 
     3 días después, Pablo reunió a los principales judíos para contarles lo que le ocurrió en Jerusalén y la razón por la que fue entregado preso en manos de los Romanos (no había razón para hacerlo); algunos le creyeron y otros no; a pesar de esto, Pablo permaneció 2 años en una casa alquilada y recibía a todos los que lo visitaban para de esta forma predicar la palabra de Dios sin impedimento. 

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