Proyecto del Segundo Parcial

1. Comparativa

Escoge 5 situaciones del Libro de Hechos de los Apóstoles y compara cada una de ellas con alguna situación actual (de la Iglesia, de tu comunidad, de tu familia), donde puedas entender las similitudes o diferencias entre la Iglesia de los primeros días y la que vivimos nosotros. 

Hechos de los Apóstoles
Situación Actual
1. Pablo y los demás apóstoles caminaban por toda Jerusalén predicando la buena nueva.
1. Asistimos a misa para conocer la Buena Nueva y podemos compartirla con personas que estén muy cerca de nosotros, ya sean familiares o amigos, pero también podemos irnos de misiones (en comunidades más pequeñas y a lugares más cercanos) para predicar la Palabra de Dios.
2. El Espíritu Santo derramó su fuego a través de lenguas de fuego en los Apóstoles, quedando llenos de Él.
2. No recibimos literalmente "lenguas de fuego" del Espíritu Santo, pero sí recibimos  sus dones por medio de la Confirmación, y podemos sentirlo en diferentes partes de nuestra vida cotidiana, a través de los sentimientos de paz, amor, sabiduría y fortaleza. Y, al reconocer su presencia, podemos cumplir con el Plan de Amor de Dios.
3. La gente se bautizaba para arrepentirse de sus pecados y poder seguir a los demás Apóstoles. 
3. Hoy también nosotros nos bautizamos para librarnos del pecado original cometido desde Adán y Eva, y nos ayuda a acercarnos más a Dios. Pero, a diferencia de los primeros Apóstoles, (y en la mayoría de los casos) solemos bautizarnos a una edad más corta, por lo general un año después de que nacemos, para así poder vivir en la Gracia y Amor de Dios desde que somos pequeños.
4. Saulo se convirtió en seguidor de Jesús cuando vio una luz cegadora y escuchó la voz de Jesús.
4. Nosotros no vemos ninguna luz cegadora, ni vemos físicamente la presencia de Jesús. Nosotros creemos en Él porque nuestra fe va incrementando poco a poco gracias a las diferentes personas y situaciones que intervienen en nuestras vidas. Por ejemplo, la Iglesia nos recuerda el sacrificio que Jesús hizo por nosotros, las prácticas en nuestra familia como la oración o el ir a misa nos ayudan a acrecentar nuestro amor y compromiso con Dios, y a través de nuestro prójimo podemos observar cómo Dios está siempre presente con nosotros. Y todo esto nos ayuda a convertirnos y creer en Él.
5. Los primeros Apóstoles abandonaban sus cosas materiales, compartían y repartían sus bienes entre los que más los necesitaban.
5. Compartimos lo que tenemos con los que lo necesitan, por ejemplo, cuando participamos en campañas del necesitado que organizan la escuela o la Iglesia. Y aunque no abandonamos por completo nuestras cosas materiales, le damos prioridad a las cosas que Dios nos manda a hacer antes que a todo lo material. Y, de hecho, en algunas ocasiones aprovechamos estos bienes (como el celular) para difundir la Palabra del Señor en todas nuestras comunidades.

2. Decálogo

Imagina que tienes un proyecto de evangelización donde vas a compartir tu vida con 9 personas más durante 3 años, en cualquier lugar del mundo. Escoge a los integrantes de tu comunidad y diseña un decálogo que marque las reglas a seguir para su vida durante ese tiempo, tanto hacia dentro del grupo como con su Apostolado.

1. Ofrecer una oración todos los días tanto por las mañanas para agradecer a Dios por un día más de vida, como en las noches para nuevamente agradecerle por acompañarnos todo el día y protegernos. De esta manera, podremos honrar verdaderamente el amor que Dios nos tiene.

2. Realizar una pequeña misa antes del mediodía y rezar un misterio por las tardes para reconocer la presencia de Jesús en nuestras vidas y hacer una oración por todas las personas en el mundo que las necesitan.

3. Leer uno o dos capítulos de la Biblia todos los días y hacer una pequeña reunión en la que todos nos reuniremos para compartir lo que pensamos y lo que aprendimos de la lectura para poder entender cuál es el mensaje que Dios nos quiere dar a conocer. Esto se puede realizar por medio de la representación física o metafórica de la lectura o bien, por medio de dinámicas que nos ayuden a entender la moraleja y cómo podemos aplicarla en nuestras vidas.

4. Realizar dinámicas que nos ayuden a conocernos poco a poco, desde aspectos tan simples como nuestras comidas favoritas, hasta cosas más importantes, como nuestros sueños y metas. Esto es muy importante para lograr formar una comunidad, ya que la Iglesia no es un simple grupo, es una "comunidad" de todos nosotros.

5. Tratarnos con respeto, haciendo que los valores de fe, fraternidad, servicio, justicia y compromiso salgan a relucir entre todos nosotros para que los demás los aprendan, los practiquen y puedan de este modo crear una comunidad agradable a los ojos de Dios.

6. Al final del día, hay que compartir nuestras experiencias y momentos más relevantes para así reconocer la presencia de Dios en nuestras actividades.

7. Proponerse compromisos cortos y muy específicos a diario que cumplan con el Plan de amor y vida de Dios. Tienen que ser cosas muy simples, como ayudarle a alguien a realizar cierta actividad o simplemente escuchar las opiniones de los demás, para que verdaderamente se pueda cumplir y se pueda analizar con más detalle para sacar una reflexión más profunda y enriquecedora.

8. Vivir la vida al máximo, teniendo siempre sentimientos de paz y alegría, al saber superar el dolor y la tristeza, además de hacer todo con la mirada puesta siempre en Dios para irradiar a los demás ese sentimiento de felicidad y motivarlos a que hagan lo mismo.

9. Ofrecer todo lo que hagamos a Dios, de este modo podremos sentirnos satisfechos al final del día y llenos del amor y gracia de Dios y del Espíritu Santo.

10. Hay que hacer todas las actividades y dinámicas por amor, no por obligación, ya que si lo hacemos a fuerzas, nunca llegaremos a comprender el verdadero mensaje de las cosas, y no se podrá transmitir de manera correcta a los demás. Por lo que el objetivo del apostolado quedaría totalmente incumplido.

3. Testimonio Misionero

Pide a alguien que haya ido de misiones un vídeo de 1 a 2 minutos donde comparta su testimonio sobre lo que cambió en su vida y en la de los demás su experiencia misionera.

4. Oración

Busca 2 oraciones que más o menos conozcas, y trata de explicarlas y contextualizarlas desde tu perspectiva. Si es necesario, reescríbelas con tus palabras.

Padre Nuestro

Es una oración que nos enseñó Jesús que sirve para mostrarle nuestro amor y aprecio hacia Él. Iniciamos reconociendo su presencia y alabando su nombre, pidiéndole que su voluntad y la nuestra se unan para que podamos estar con Él, tanto en la tierra como en el cielo. Luego procedemos a pedirle "el pan de día", el cual se refiera tanto a los bienes necesarios para sustentar nuestra vida como al alimento del alma, es decir, alimentar nuestra fe, y esto puede aplicar para nosotros y para nuestro prójimo. También le pedimos que perdone todas nuestras faltas y pecados, poniendo de ejemplo todas aquellas veces en las que perdonamos a todas aquellas personas que nos han hecho daño alguna vez. A su vez, le pedimos que no nos deje caer en el pecado, es decir, que aleje de nosotros todas esas tentaciones en forma de personas, objetos o pensamientos que buscan alejarnos de Dios, para de esta forma estar libres de todo mal y permanecer en paz con Él. En fin, es una oración que busca pedirle a Dios nuestro Padre que no nos deje irnos por el camino de la Vida, ya que queremos permanecer siempre a su lado.

Dulce Madre

Es una oración que, básicamente, es una petición hacia nuestra Madre la Virgen María para que siempre nos proteja. Iniciamos pidiéndole que nunca se aparte de nuestro lado y siempre esté al pendiente de nosotros, que nunca nos deje solos, en especial en aquellas situaciones en las que realmente necesitamos su apoyo y su intercesión para poder superar una etapa de dolor o tristeza. Por último, le pedimos que nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y le damos las gracias porque siempre nos protege, y porque realmente es nuestra Madre, ya que busca acompañarnos sin importar el lugar al que vayamos, e interceder por nosotros para que nuestras peticiones hacia Dios se cumplan.

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