1. La Iglesia se define por su relación con la Santísima Trinidad, porque en Cristo somos uno gracias al Espíritu Santo que nos comunica a Dios.
2. La vivencia del hombre que descubre la necesidad y luchas por realizar un mundo mejor, permite vislumbrar cómo somos todos reflejo de Dios.
3. La riqueza de la propia persona recae en ser alguien que cree, reciba y devuelva y sea centro de relaciones de amistad y amor. Todo esto es reflejo de Dios.
4. Dios es el que ama y perdona; es cercano y ama a todos por igual; envía, acompaña y cuida. Además, lo puede y lo da todo.
5. Jesús es quien manifiesta excelentemente al Padre, es la forma en que Dios se hace presente entre nosotros de manera nueva y única, y es imagen perfecta de Dios invisible.
6. El Espíritu de Amor nos enseña toda la verdad, es el amor de Dios derramado en nuestros corazones Que nos capacita para amar a Dios y a nuestros hermanos.
7. El Espíritu Santo es Dios, como el Padre y el Hijo, pero diferente a ellos, que glorificamos como al Padre y al Hijo y es la fuerza de amor que une al Padre y al Hijo.
8. El misterio de la Santísima Trinidad:
- Lo vislumbramos en todo ser creado.
- Lo intuimos en nuestra estructura personal.
- Lo conocemos porque Jesús nos lo manifestó.
- Lo aceptamos por la fe que hemos recibido al ingresar en la Iglesia.
- Lo reconocemos como el misterio central de la fe y de la vida cristiana.
- Lo vivimos cuando manifestamos por nuestra vida el inmenso amor que Dios tiene a cada persona.
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