En la religión, hay algunos aspectos que me parecen un poco fastidiosos, como el considerar que casi todo sea pecado (es decir, que se tenga una mente muy cerrada en cuanto a muchos temas); o que, al no ir a misa todos los domingos, no seamos buenos cristianos (puesto que hay muchas otras maneras de ser un buen cristiano). Sé que, aunque a mí me parecen muy odiosos, existen para que demos una prueba de fe, para que podamos crecer en ella y para no alejarnos del buen camino.
De la misma forma, existen cristianos verdaderos y falsos. La diferencia entre ambos radica en la coherencia entre sus pensamientos, palabras y acciones, es decir, qué tanto ponen su vida al servicio de los demás. Como existen cristianos falsos, y también hay mucha gente que simplemente decide no creer en la grandeza de Dios, muchos no tienen los valores que necesitamos para trabajar juntos y construir una comunidad igualitaria y justa, según el corazón de Dios.
Yo, por mi parte, puedo afirmar que siempre me he mantenido firme en mis creencias y valores. De hecho, cuando más problemas o dudas tengo, al primero que acudo es a Dios, para que me ayude a resolver mi problema y salir adelante. Aunque he tenido dudas, siempre recuerdo todos sus milagros y cosas que me da día con día. Gracias a esto, nunca me he sentido sola ni triste. Al contrario, siempre siento la presencia de Dios en mi vida, desde que me despierto hasta que me duermo. Gracias a esto, también, puedo decir que soy una buena cristiana. Esto, sobre todo, es para mí aceptar que Dios vive en nuestros corazones y que nos creó a su imagen y semejanza, es forjar varios compromisos por medio de los mandamientos y sacramentos, es pertenecer y construir una comunidad de amor y de fe, y también es optar por un estilo de vida como el de Jesús. Siempre he vivido estas normas, lo que me lleva a crecer cada día más y más como católica, y creo firmemente en que puedo verlo reflejado en mí misma y en la opinión de los demás tienen de mí.
Por último, los rasgos de un buen católico, en mi opinión, son:
* Respetar y amar a mi prójimo y a los demás
* Tener coherencia entre mis pensamientos y mis acciones
* Transmitir mis valores a los demás, ponerlos en práctica cada vez que pueda
* Propagar la Palabra de Dios a quien se pueda, por más pequeña o simple que sea la distancia
* Tener mucha fe en Dios, acudir a Él cuando nos sintamos solos o tristes.
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