Proyecto - 1er Parcial

Ensayo

Mi opinión sobre la sexualidad


La sexualidad es un don que Dios nos dio a todos por igual. Es un signo del amor que el Espíritu Santo vierte sobre nuestro cuerpo y nuestro corazón. Pero para que este regalo sea algo realmente beneficioso, necesitamos aprender a vivir nuestra sexualidad de manera sana y responsable. En general, esto quiere decir que sepamos controlar nuestros impulsos y, además, sepamos tener un equilibrio benéfico en cuanto a nuestros pensamientos y actitudes en diferentes áreas de nuestra vida, siendo los más importantes los ámbitos moral, social, cristiano y fisiológico.

Moralmente hablando, puedo decir que para vivir la sexualidad siguiendo el estilo de vida de Jesús, es decir, de forma madura y responsable, necesitamos tomar en cuenta nuestras actitudes y las circunstancias que las rodean. Esto quiere decir que debemos de saber cómo controlarnos para actuar de manera respetuosa hacia mí mismo y hacia los demás, y también debemos de aprender a no dejar que el ambiente o personas a nuestro alrededor influyan en nuestras decisiones o nos desvíen a tomar malas decisiones. Debemos de tener un juicio y consciencia moral propia para saber qué es lo que está bien y qué está mal para así no cometer errores.

Por otro lado, si nos vamos al ámbito social, opino que, para vivir la sexualidad de la mejor manera posible, es necesario, primeramente, saber apreciarnos y respetarnos a nosotros mismos, es decir, tener una autoestima y nivel de conocimientos altos, para aprender a valorar todas las cualidades que Dios nos dio, en especial la sexualidad. Sólo de este modo podremos saber cómo darle un valor verdadero a las cosas que nos rodean, y a todas aquellas personas que están a nuestro lado. Esto, obviamente, nos ayuda a tener una relación más armoniosa y llena de amor con las otras personas. Además, podemos llenarnos de valores como paz, respeto, armonía, simpatía, etc., para apreciar tanto nuestra vida como la de los demás y, por ende, la sexualidad que Dios nos regaló a todos. También significa ver a la sexualidad como algo bueno, como un regalo de Dios, no como algo sucio, sin valor o morboso.

En el aspecto cristiano, pienso que la forma más correcta de tener una sexualidad sana es aceptar que Dios nos creó diferentes y apreciar el cuerpo y la sexualidad que Él nos dio. También es saber que nuestro matrimonio o noviazgo siempre estará apegado a sus mandamientos, y a los valores como la fidelidad, amor, aprecio, admiración, entre otros, para poder vivir como un testigo del amor que el Espíritu Santo y Dios vierten sobre nuestros corazones, es decir, para honrar acertadamente nuestra sexualidad. Otra manera de agradecer y apreciar nuestra sexualidad es vivir en castidad. La castidad es cuando somos capaces de vivir en la gracia de Dios, saber respetar a todos. Es un compromiso que adquiere un cristiano con Él para afirmar y respetar nuestra sexualidad de manera cristiana. Creo firmemente en que llevar a cabo todo esto es un símbolo de que decidimos seguir a Cristo.

Y, por último, en el ámbito fisiológico, pienso que vivir nuestra sexualidad conforme al Plan de Amor de Dios significa aceptarnos como somos, no sólo psicológicamente, sino que es estar contentos con el cuerpo y las habilidades y aptitudes que Él nos dio. Es, por otra parte, agradecer y admirar a Dios al saber que, en su gran amor, nos dio la facultad para crear vida junto con él.

En conclusión, opino que la sexualidad es mucho más que el conjunto de aspectos físicos que caracterizan a una persona. En realidad, abarca todas nuestras ideas, sentimientos, actitudes para con nosotros mismos y para con los demás. Va desde apreciarnos y valorarnos a nosotros mismos, hasta estar siempre llenos de valores como el amor y la paz para poder ser capaces de formar una relación con otra persona que esté repleta de sentimientos como el aprecio y la felicidad, no de interés, celos, soberbia o morbosidad. También consiste en saber controlar nuestros impulsos para actuar de manera madura ante cualquier situación, y respetar las normas de la comunidad cristiana, como apreciar y agradecer a Dios por nuestra sexualidad, vivir y compartir con los demás los valores de simpatía y generosidad, y seguir el estilo de vida de Jesús, así como sus acciones y sus actitudes. En pocas palabras, lo que se necesita para tener una sexualidad sana es dejar de verla como siempre la vemos, como algo sin valor, para comenzar a apreciarla y reconocerla por lo que verdaderamente es: un regalo que Dios derrama sobre nuestras almas, y que necesitamos respetar y cuidar para poder, junto con otras personas, construir una comunidad llena de amor y paz.

Cartel sobre la Sexualidad


La imagen del fondo no me corresponde, fue obtenida el 16 de febrero del 2018 en: 

http://www.europapress.es/sociedad/noticia-mas-alla-sexo-vivir-sexualidad-sana-20150318101843.html

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