Ensayo
Mi opinión sobre la sexualidad
La sexualidad es un don que Dios nos dio a todos por igual.
Es un signo del amor que el Espíritu Santo vierte sobre nuestro cuerpo y
nuestro corazón. Pero para que este regalo sea algo realmente
beneficioso, necesitamos aprender a vivir nuestra sexualidad de manera sana y
responsable. En general, esto quiere decir que sepamos controlar nuestros
impulsos y, además, sepamos tener un equilibrio benéfico en cuanto a nuestros
pensamientos y actitudes en diferentes áreas de nuestra vida, siendo los más
importantes los ámbitos moral, social, cristiano y fisiológico.
Moralmente hablando, puedo decir que para vivir la
sexualidad siguiendo el estilo de vida de Jesús, es decir, de forma madura y
responsable, necesitamos tomar en cuenta nuestras actitudes y las
circunstancias que las rodean. Esto quiere decir que debemos de saber cómo
controlarnos para actuar de manera respetuosa hacia mí mismo y hacia los demás,
y también debemos de aprender a no dejar que el ambiente o personas a nuestro
alrededor influyan en nuestras decisiones o nos desvíen a tomar malas
decisiones. Debemos de tener un juicio y consciencia moral propia para saber
qué es lo que está bien y qué está mal para así no cometer errores.
Por otro lado, si nos vamos al ámbito social, opino que,
para vivir la sexualidad de la mejor manera posible, es necesario,
primeramente, saber apreciarnos y respetarnos a nosotros mismos, es decir,
tener una autoestima y nivel de conocimientos altos, para aprender a valorar todas
las cualidades que Dios nos dio, en especial la sexualidad. Sólo de este modo podremos
saber cómo darle un valor verdadero a las cosas que nos rodean, y a todas
aquellas personas que están a nuestro lado. Esto, obviamente, nos ayuda a tener
una relación más armoniosa y llena de amor con las otras personas. Además,
podemos llenarnos de valores como paz, respeto, armonía, simpatía, etc., para
apreciar tanto nuestra vida como la de los demás y, por ende, la sexualidad que
Dios nos regaló a todos. También significa ver a la sexualidad como algo bueno,
como un regalo de Dios, no como algo sucio, sin valor o morboso.
En el aspecto cristiano, pienso que la forma más correcta
de tener una sexualidad sana es aceptar que Dios nos creó diferentes y
apreciar el cuerpo y la sexualidad que Él nos dio. También es saber que nuestro
matrimonio o noviazgo siempre estará apegado a sus mandamientos, y a los
valores como la fidelidad, amor, aprecio, admiración, entre otros, para poder
vivir como un testigo del amor que el Espíritu Santo y Dios vierten sobre
nuestros corazones, es decir, para honrar acertadamente nuestra sexualidad.
Otra manera de agradecer y apreciar nuestra sexualidad es vivir en castidad. La
castidad es cuando somos capaces de vivir en la gracia de Dios, saber respetar
a todos. Es un compromiso que adquiere un cristiano con Él para afirmar y
respetar nuestra sexualidad de manera cristiana. Creo firmemente en que llevar
a cabo todo esto es un símbolo de que decidimos seguir a Cristo.
Y, por último, en el ámbito fisiológico, pienso que vivir
nuestra sexualidad conforme al Plan de Amor de Dios significa aceptarnos como
somos, no sólo psicológicamente, sino que es estar contentos con el cuerpo y
las habilidades y aptitudes que Él nos dio. Es, por otra parte, agradecer y
admirar a Dios al saber que, en su gran amor, nos dio la facultad para crear
vida junto con él.
En conclusión, opino que la sexualidad es mucho más que el
conjunto de aspectos físicos que caracterizan a una persona. En realidad,
abarca todas nuestras ideas, sentimientos, actitudes para con nosotros mismos y
para con los demás. Va desde apreciarnos y valorarnos a nosotros mismos, hasta
estar siempre llenos de valores como el amor y la paz para poder ser capaces de
formar una relación con otra persona que esté repleta de sentimientos como el
aprecio y la felicidad, no de interés, celos, soberbia o morbosidad. También
consiste en saber controlar nuestros impulsos para actuar de manera madura ante
cualquier situación, y respetar las normas de la comunidad cristiana, como
apreciar y agradecer a Dios por nuestra sexualidad, vivir y compartir con los
demás los valores de simpatía y generosidad, y seguir el estilo de vida de
Jesús, así como sus acciones y sus actitudes. En pocas palabras, lo que se
necesita para tener una sexualidad sana es dejar de verla como
siempre la vemos, como algo sin valor, para comenzar a apreciarla y reconocerla
por lo que verdaderamente es: un regalo que Dios derrama sobre nuestras almas,
y que necesitamos respetar y cuidar para poder, junto con otras personas,
construir una comunidad llena de amor y paz.
Cartel sobre la Sexualidad
La imagen del fondo no me corresponde, fue obtenida el 16 de febrero del 2018 en:
http://www.europapress.es/sociedad/noticia-mas-alla-sexo-vivir-sexualidad-sana-20150318101843.html
Código de Honor
“Me comprometo a seguir los lineamientos
establecidos en el Código de Honor y declaro que he realizado este trabajo con
total integridad”.

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