6.3 Nuestra Señora de Guadalupe

Signos
Misterios

Antigua Cultura y Ayate de Juan Diego
- La imagen del ayate de Juan Diego ha sido comparada con la representación de la diosa azteca Coatlicue. Es un paralelismo fuerte, pero opuesto. La Virgen María es todo lo contrario a esta diosa, ya que ella es la que vence sobre el Sol, la que se para encima de las ideas de la antigua deidad. Entonces, es una respuesta a la angustia indígena.
- También asume la cultura indígena, ya que se encuentran varios parecidos entre el ayate y los colores, símbolos y elementos del calendario azteca (Tonalamac).

La tilma
- Se mantiene en perfectas condiciones a pesar del tiempo, humo de veladoras, constantes adoraciones y veneraciones (besos y acercamiento de objetos), etc.
- No se sabe la técnica ni colores usados para pintarla, ni la razón por la cual no se desgasta.

Los ojos
- Se observa que hay un indio que despliega su tilma frente a alguien en cuyo rostro se ve deslizarse una lágrima con un grupo de alrededor de diez personas.
- Dan la impresión de vitalidad.
- No se aprecia reflejo alguno.

Las estrellas del manto
- Las 46 estrellas del manto están ubicadas según las constelaciones del invierno (Taurus, Auriga, Osa Mayor, Boyero, Libra, Escorpión, Centauro, etc.).
- El cielo está proyectado en el manto, y por ello algunas estrellas de las constelaciones quedan fuera del mismo.
- Las constelaciones indican la fecha del 12 de diciembre de 1531 a las 10h 40 a.m., tiempo de la Ciudad de México.

El relato
- Comienza el sábado 9 de diciembre de 1531, 10 años después de la conquista de Tenochtitlán y de que los indígenas fueran sometidos. En esta fecha, Juan Diego se dirige a Tlatelolco. En el camino, se oye en el cerro un canto y Juan Diego ve a una Señora muy hermosa que le pide que vaya con el Obispo, pero este último no le creyó.
- Al día siguiente, el Obispo le pide una señal a Juan Diego. Éste va con la Virgen, quien le dice que regrese el día siguiente por dicha señal.
- El 12 de diciembre Juan Diego sale a Tlatelolco y trata de evitar el encuentro con la Virgen, pero ella se le aparece y le indica que ha de cortar unas rosas en la cumbre del cerro y llevárselas al Obispo. Cuando llega con el Obispo, abre el Ayate y en éste se ve una imagen de la Virgen. El Obispo se postra y coloca la imagen en el altar de su oratorio.

Otros
- La Virgen tiene un lazo en el vientre que indica maternidad.
- Su cabello está suelto, indicando virginidad.
- Las estrellas están alineadas de tal manera que forman una melodía.
- La flor Nahui Ollín (náhuatl) en su manto indica la presencia de Dios.
- Las manos están unidas en señal de oración y con diferente color, uniendo así dos razas.



6.3.2

Análisis estructural

Un texto del estilo de los relatos bíblicos
Es un relato transmitido de generación en generación que busca instruir, conmover y transformar al lector. Su objetivo, en general, es convertir el corazón y las estructuras sociales de todas las personas que los leen. En otras palabras, estos relatos buscan fortalecer la fe en Dios y en María.

Significados del relato
El relato se puede ver desde dos puntos de vista. El de Tepeyácac, de un pueblo sometido y sin autoridad, en el que la mayoría de la población es pobre y no creen en Dios; y el de Tenochtitlán, que es un pueblo con construcciones fuertes, que es la clase dominante que cree en Dios y llegó para invadir y someter a los otros. Los papeles de estos dos pueblos cambian cuando Juan Diego es elegido para ser “evangelizador”, y el Obispo pasa a ser el “evangelizado”. Por lo tanto, Tepeyácac termina convirtiéndose en un lugar de reunión, oración y de encuentro con Dios.

Mensaje de los actores
Juan Diego:
Es un indio pobre y sumiso elegido para cumplir con la misión que la Virgen María le encomienda. Éste es transformado, fortificado e impulsado por la Virgen y por Dios, y por ello deposita su fe, confianza y cariño en ella.

Obispo:
En el relato le corresponde el papel “malo”, puesto que desprecia a los indios, niega su confianza a los pobres, es incrédulo y se solidariza con los dominadores. Aun así, la Virgen María irá cambiando poco a poco su corazón para respetar al humilde, aceptar su llamado y recibir la Palabra de Salvación.

María:
Se sitúa del lado de los pobres al escoger un nuevo lugar junto a los humildes. Transforma, además, el corazón y la fe de las personas, así como también escucha, se compadece y solidariza al más necesitado para liberarlo de todo dolor y preocupación. No es dominadora, porque tan sólo busca comprensión y justicia. Introduce una nueva forma de evangelizar a través del amor y acciones de fe y fraternidad. Por lo tanto, es un nuevo proyecto de vida que nos enseña a construir todos juntos un mundo más amoroso y justo.

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